La selección española y su transformación en el mundo del fútbol: de la maldición de cuartos a ser el rival más temidoPor Ana Pérez Navarro
Selección: España
El domingo 19 de julio, España volvió a coser la segunda estrella al pecho. Conquistó el Mundial 2026. Lo consiguió como en Sudáfrica, en la prórroga. Esta vez con menos agonía, dados los 10 minutos de diferencia entre el gol de Ferran y el de Iniesta. Pero con la misma épica. Y con un grupo de jugadores que no tiró la toalla en ningún momento. La Roja redujo a la nada a Argentina, que no tiró ni una sola vez en los 90 minutos. El lanzamiento no llegó hasta el 117. Ya era tarde, el destino de España estaba escrito, lo había firmado el delantero azulgrana. Los de Luis de la Fuente conquistaron el mundo.
Lejos quedaron aquellos Mundiales donde España se encallaba en los cuartos. Esa fase maldita para la Selección, que le costó muchos quebraderos de cabeza y muchos sueños rotos. En el Mundial de Estados Unidos en 1994, el proyecto de Clemente marcado por un cambio generacional, quedó mermado en los duelos clasificatorios, donde registraron tres empates (Letonia, Irlanda del Norte y la República de Irlanda). La fase de grupos trajo consigo una imagen renovada de la selección española. Brilló ante Suiza para conseguir el pase a cuartos. Allí Italia acabó con todas las ilusiones de un país. Una vez más los cuartos hundieron a La Roja.
Cuatro años después, todavía con Clemente como seleccionador, llegó la gran frustración de España. El perdió el primer partido ante Nigeria y selló un empate ante Paraguay. Goleó a una Bulgaria ya eliminada, pero no sirvió de nada. España quedaba eliminaba en fase de grupos. El Mundial de Corea y Japón volvió a estrellar a la selección española contra los cuartos. Cayeron ante la anfitriona coreana, no sin cierta ayuda arbitral. Anularon un gol legal a Morientes tras señalar que el centro puesto por Joaquín había rebasado la línea de fondo. Tampoco pitaron un penalti clamoroso a Baraja. ¿Resultado? Penaltis y España eliminada.
En 2006, con Francia como escenario. España había firmado un inicio de torneo impecable, con Luis Aragonés al frente del banquillo. En octavos llegó el duelo ante Francia. La Roja era la gran favorita para alzarse con la victoria. La confianza se apoderó los medios españoles, que creían que era posible “jubilar a Zidane”. La realidad fue muy distinta. Fue el centrocampista francés quien acabó con la selección española, truncando de nuevo su esperanza de conquistar por primera vez el mundo.
Y entonces llegó. Ya con Vicente del Bosque al mando y una generación de futbolista que había conseguido alzarse con la Eurocopa dos años antes. Nadie confiaba en que la selección española pudiera llegar lejos. Mucho menos superar los cuartos de final y su maldición. Pero lo hizo. Se repuso de un inicio complicado donde perdió ante Suiza. No importó, el juego estaba ahí. Sabían que podían hacerlo. La confianza se instauró en el vestuario. Los de Vicente del Bosque pasaron de fase de grupo para enfrentarse en octavos a la Portugal de Cristiano Ronaldo.
David Villa fue el autor del tanto, que permitió a España volver a encontrarse con los cuartos de final. Allí se dio cita con Paraguay, de nuevo el Guaje hizo su apareció. En semifinales fue Carles Puyol con un cabezazo para la historia quien selló el pase al duelo final. Países Bajos era el último equipo a batir. Un duelo marcado por la dureza de los neerlandeses fue lo que se encontró La Roja, que aguantó todas las patadas que les dieron, pero el gol se resistió a entrar.
El partido necesitó de la prórroga y ahí llegó. Fue en el minuto 116 de partido. Iniesta recibió un pase de Fàbregas y mandó el balón al fondo de la red. Firmó el tanto de dio la victoria a España y permitió registrar una gesta histórica de siempre. Cosieron la primera estrella al pecho y reafirmaron que su lugar en el fútbol internacional. La Eurocopa elevó al olímpico a ese grupo de jugadores que había conseguido conquistar dos veces el Viejo Continente y el Mundo.
Tras la Eurocopa de 2012, llegó el impasse con el Mundial 2014. Allí la generación que había conseguido la primera estrella se despidió en un torneo descafeinado, donde Vicente del Bosque no fue capaz de armar una convocatoria en la que no estuvieran lo héroes de 2010. Desde entonces, España comenzó a trabajar en la que sería la nueva generación de futbolistas, esos que lucharían por volver a aspirar a todo. La llegada de Luis de la Fuente trajo consigo ese hecho.
Empezó a armar un grupo de jugadores nuevo, joven, potente. Puso fin al clásico tiki-taka, para dar paso a un juego más dinámico, vertical y potente. Paso a paso, el proyecto fue tomando forma. La Eurocopa de 2024 evidenció que estaban en el buen camino, pero ha sido el Mundial 2026 que la ha certificado esa sospecha. España ya no es una selección que caía en cuartos de final. Una selección con perfil bajo, que aspiraba a pocos o ningún título. Ahora, es la temida del grupo, a la que nadie quiere enfrentarse y la que aspira a ganarlo absolutamente todo.
Fuente: Infobae