España y Argentina se citan con la historia: La Roja busca la segunda estrella ante una albiceleste que quiere prolongar su reinadoPor Marcos Montalbán

Selección: Argentina

España y Argentina se citan con la historia: La Roja busca la segunda estrella ante una albiceleste que quiere prolongar su reinadoPor Marcos Montalbán

Estaba llamada a ser la final del Mundial 2026. Después de que la Finalissima no se disputara tras el estallido de la guerra de Irán, España y Argentina se citan hoy con la historia para conquistar el mundo. La Roja, campeona de Europa y la Nations League; la albiceleste, campeona de Copa América. Dos maneras de entender el fútbol, dos generaciones completamente diferentes y un partido que marcará el principio de una era y el final de otra.

La selección española persigue su segunda estrella 16 años después de Sudáfrica 2010. Argentina busca algo todavía más difícil: revalidar el título conquistado en Qatar 2022 y convertirse en la primera selección masculina que defiende con éxito un Mundial desde el Brasil de 1962. Pero antes, un duelo que no tiene dueño. Ambas se han visto las caras 14 veces, con seis victorias para cada selección y dos empates. La final del Mundial 2026 desequilibrará el marcador.

Solo existe un precedente oficial entre ambas: el Mundial de Inglaterra 1966, resuelto con victoria argentina por 2-1 gracias al doblete de Luis Artime (Pirri marcó el único gol español). Desde entonces, todos sus enfrentamientos han sido amistosos. El más recordado en España llegó en marzo de 2018, cuando la selección dirigida por Julen Lopetegui firmó un contundente 6-1 en el Metropolitano, con un Isco desatado autor de un hat-trick y Messi viendo el partido desde la grada por unas molestias. Antes, en septiembre de 2010, la historia había sido distinta: la Argentina de Messi, Higuaín, Tévez y Agüero se impuso por 4-1 en el Monumental de River Plate.

España y Argentina debían haberse enfrentado en marzo en la Finalissima, el duelo que cita al campeón de Europa con el de Sudamérica. El encuentro, previsto inicialmente en Lusail, nunca llegó a disputarse: la escalada bélica en Oriente Medio obligó a buscar una sede alternativa. En primera instancia se propuso Londres, pero la sede empezó a perder fuerza por problemas en el calendario. Fue entonces cuando se propuso Madrid, pero la Asociación de Fútbol Argentino declinó jugar en casa de España.

España ha construido su candidatura desde el control. Empató sin goles en su debut ante Cabo Verde, se desató con un 4-0 a Arabia Saudita y cerró el Grupo H con un ajustado 1-0 a Uruguay. Desde ahí, el equipo de Luis de la Fuente fue creciendo con el torneo hasta eliminar de forma consecutiva a Austria (3-0), Portugal (1-0, con un gol agónico de Mikel Merino en el 91), Bélgica (2-1, con el propio Merino de nuevo como héroe) y Francia (2-0 en semifinales), dejando la sensación de ser el conjunto más sólido del torneo.

Argentina, por el contrario, ha recorrido un camino mucho más exigente sobre el césped. Ganó todos sus partidos de grupo con autoridad (3-0 a Argelia con hat-trick de Messi, 2-0 a Austria y 3-1 a Jordania), pero a partir de los dieciseisavos cada eliminatoria se convirtió en una batalla de resistencia: prórroga y gol en propia para superar a Cabo Verde (3-2), una remontada de dos goles abajo ante Egipto en 15 minutos (3-2), de nuevo tiempo extra para doblegar a Suiza (3-1) y una vuelta de tuerca en semifinales, donde los de Scaloni dieron la vuelta al marcador en cinco minutos ante Inglaterra con dos asistencias de Messi.

Aunque una final nunca se explica a través de un solo futbolista, el foco apunta hacia dos nombres unidos por una fotografía que ya forma parte del imaginario futbolero: la de un jovencísimo Messi sosteniendo en brazos a un bebé llamado Lamine Yamal. Messi afronta, con 39 años, el que todo apunta que será su último partido en un Mundial. Llega como máximo goleador histórico de la competición, con 21 tantos tras sumar ocho goles y cuatro asistencias en este torneo.

Enfrente estará Lamine Yamal, símbolo de la nueva generación de España y jugador más cotizado del planeta (292,2 millones de euros).

Aymeric Laporte cargó en la previa contra la permisividad arbitral hacia la intensidad física argentina, criticando los “recados” que los colegiados dejan pasar sin sanción. Las declaraciones han puesto el foco sobre el esloveno Slavko Vincic, árbitro designado para la final, que ya pitó a Argentina en su debut ante Arabia Saudita en Catar 2022.

La FIFA ha pedido una exención al IFAB para ampliar el descanso hasta cerca de 30 minutos. Además, por primera vez en la historia del torneo, la selección campeona recibirá los Anillos de Campeón del Mundo, una edición limitada de 2.026 piezas de oro.

Fuente: Infobae