“El fútbol es un oasis para Irak”

Selección: España

“El fútbol es un oasis para Irak”

23 años se cumplieron el pasado viernes desde la última vez que los tanques estadounidenses comenzaron a desfilar por las calles de Bagdad, en una de esas imágenes televisivas posteriores a la Guerra del Golfo, pero que marcan generaciones. Dos décadas y pico y varios conflictos bélicos más después, con un país estabilizado pero siempre en el filo a la navaja, Irak sigue tratando de reconstruirse entre las tensiones políticas internas y todas las que no dejan de surgir a su alrededor, en el convulso Oriente Medio.

Pero el fútbol, que nutre el alma de muchos de su casi 50 millones de habitantes, ha resurgido. 40 años después de su aparición en México-86, el equipo iraquí de fútbol vuelve a los Mundiales. No hay demasiadas esperanzas, como entonces, de pasar de fase con un grupo de la muerte que les emparejó junto a Francia, Noruega y Senegal. Pero el balón, casi otra religión allí, mantiene en vilo los corazones de la gente. “Yo estoy seguro de que hubiéramos clasificado a Irak, me queda esa espina porque estaríamos disfrutando ahora mucho”, confiesa para AS Jesús Casas, el español que construyó la actual selección y puso las bases de la clasificación que luego culminaría el australiano Graham Arnold. A Casas, que había levantado la Copa del Golfo 38 años después y adoran en el país, le destituyeron por perder dos encuentros inesperados. “Pero manteníamos todas las opciones de clasificación y tres balas más, incluida la repesca ante Bolivia donde se consiguió el pase. Allí hay poca paciencia, o ninguna: hace unos días, con Mundial y todo, han destituido al presidente de la Federación que nos echó a nosotros”.

Irak fue la primera aventura como primer entrenador de Casas, técnico de categorías inferiores del Cádiz, analista en el Barcelona e incluso asistente de Luis Enrique en la Selección. Ahora, este madrileño (aunque gaditano de adopción) acaba de ganar la liga de Singapur con los Lion City Sailors. Jesús se acompañó en su cuerpo técnico, entre otros, del portuense Pablo Grandes. Grandes permanecería en Irak tras dejar el equipo nacional porque luego le contrató Al-Minaa, club de Basora.

“Los periódicos y las teles te cuentan de Irak algo muy diferente a lo que es. Por eso impacta tanto que te digan que vienes para acá. Es un país que se ha llevado muchísimos años en guerra pero el día a día, con las costumbres y los hábitos árabes, es tranquilo”, comenta Grandes.

“Yo he estado bien allí, superseguro. Se puede andar por la calle sin problema, también conducir. El tema de la guerra de ahora con Trump les ha afectado más allí, hay muchas bases y han atacado algo. Pero yo no sufrí nada. Hacía una vida totalmente normal. Si tengo opción, voy a volver”, añade Grandes. que acaba de terminar otra aventura en el Golfo Pérsico, con Najran de Arabia Saudí.

“Hablamos de un país con muchos problemas y necesidades, económicas y deportivas”, matiza Jesús Casas. “Pero el fútbol para ellos es un pequeño oasis. A las 12 de la mañana, en Basora, había 70.000 personas metidas en el campo antes de jugar la selección. Es como una segunda religión para ellos. A veces pasabas con el coche por la calle y tenían que quitar las piedras como porterías. Me recordaba a mi infancia en España. El futbolista iraquí tiene todavía ese talento callejero”.

“Un desparpajo muy andaluz”, apunta Pablo. “Cuando entrenaba a Al Minaa viajábamos mucho en bus y veías en medio de la ciudad, destruida, un campo de fútbol. Esa mezcla de talento y competitividad hizo que se formara una selección que creo que en el Mundial va dar guerra. El grupo que les ha tocado es muy jodido, pero cuidado: cuando ganamos a Japón, en la Copa de Asia 2023, nuestro lateral izquierdo tenía enfrente nada menos que a Take Kubo. Todo el mundo pensaba que lo iba a burrear y fue él quien secó a Kubo”.

Casas y Grandes se implicaron desde el comienzo en la reconstrucción de una selección que llevaba casi 20 años sin grandes alegrías, desde que ganó la Copa de Asia en 2007. “Fuimos el primer cuerpo técnico extranjero que vivió en el país”, revela Jesús. Grandes tuvo, junto a otros, la labor de rebuscar en Europa futbolistas cuyos padres habían huido de las constantes guerras: “Bastantes de nuestros futbolistas habían nacido y se han criado en ligas europeas: Holanda, Suecia, Noruega, Portugal... Tuvimos hasta uno del Manchester United, Zidane Iqbal. Para muchos era la primera vez que pisaban Irak, imagina el shock. Pero el entendimiento europeo de la táctica nos ayudó mucho. En la selección hay esa mezcla, porque el jugador que nace y juega en Irak es más desordenado pero muy competitivo. Igual es de haber vivido tanta desgracia”.

“Cuando juega el equipo nacional, el país se para. Dan días libres. Cuando ganamos la Copa del Golfo, el primer título en muchas décadas, aquello se volvió loco, estuvimos varios días de celebración y la gente no iba ni a trabajar. No me quiero ni imaginar la que se va a formar para el Mundial, empezando por este partido amistoso contra España”, sonríe J

Fuente: AS