Cucurella, el fijo de Luis de la Fuente y la peor pesadilla para los rivales en el Mundial 2026Por Ana Pérez Navarro
Selección: España
La selección española ha añadido una segunda estrella a su pecho tras imponerse en la final a Argentina. El conjunto de Luis de la Fuente afrontó el campeonato con grandes expectativas tras su título en la Eurocopa 2024 y, jornada tras jornada, fue respaldando ese favoritismo. Este éxito representa una nueva página dorada para el fútbol español. Y Marc Cucurella es un gran responsable de que la gesta se haya certificado. El lateral izquierdo, indiscutible para Luis de la Fuente, se convirtió en la peor pesadilla de los extremos del Mundial. Un muro infranqueable para defender la zaga y evitar cualquier penetración rival por la banda izquierda.
Durante la Eurocopa 2024, Cucurella conquistó el corazón de todos los españoles y se convirtió en un imprescindible en el plantel de Luis de la Fuente. Desde entonces, el lateral izquierdo es todo suyo, y ya se encarga el jugador español de que se enteren sus rivales. Su aventura en la cita mundialista comenzó con la sorpresa de su fichaje por el Real Madrid. Un movimiento inesperado que no desvió su atención de lo entonces realmente importante: el Mundial 2026. Sólido, seguro e infranqueable, así es Cucurella y así se ha mantenido durante todo el torneo.
No hubo un nombre que pudiera hacerle frente. Ha combatido contra la ilusión de los caboverdianos que se estrenaban en el torneo, ante una Arabia que luchó por hacerse fuerte a la contra y la dureza de Uruguay durante la fase de grupos. Después, Austria intentó atizar sin éxito. Neto, Vitinha y Cancelo lo intentaron, pero Cucurella no cedió. Trossard y Castagne por parte de Bélgica probaron fortuna, también sin éxito. Y entonces llegó Francia, la bestia del Mundial. Si algo caracteriza a Les Bleus es su ofensiva con Mbappé, Olise, Dembélé, Barcola y Doué acechando. Pero el nuevo jugador blanco tenía clara su misión: defender la zaga y no dejar pasar un solo jugador. Cumplió con creces y se hizo grande ante un equipo que se desesperó ante una España que no cedió espacios ni les permitió jugar.
El rendimiento del nuevo lateral izquierdo del Real Madrid en el Mundial ha sido uno de los factores diferenciales que explican el excelente desempeño defensivo de la selección española. Formado en la Masía, ha demostrado una regularidad y una contundencia poco habituales en el máximo nivel del fútbol internacional. Durante los últimos cinco encuentros de España en el torneo, frente a rivales de la talla de Uruguay, Austria, Portugal, Bélgica y Francia, ningún atacante ha logrado superarlo en un duelo individual. Esta estadística no solo subraya su fiabilidad, sino que lo sitúa entre los defensores más sólidos del torneo.
Su capacidad para anticipar los movimientos de los adversarios y su fortaleza en el uno contra uno han sido determinantes para frenar a futbolistas conocidos por su desequilibrio y velocidad, como Olise o Dembélé. Ni siquiera los jugadores más talentosos de Francia han conseguido encontrar espacios en su banda. La única vez que el lateral vio la tarjeta amarilla fue por una entrada fuerte sobre Olise, un reflejo de su intensidad, pero también de su compromiso para no ceder ni un metro.
Más allá de su aportación defensiva, su influencia en el desarrollo ofensivo de España ha ido en aumento. Aprovechando que Baena suele ubicarse por dentro y deja libre el carril izquierdo, ha podido incorporarse al ataque con frecuencia. Sus subidas hasta la línea de fondo han generado ocasiones de peligro y han permitido abrir la defensa rival a través de centros y combinaciones en la segunda línea. La conexión que ha establecido con Mikel Oyarzabal es especialmente destacable. Juntos, han protagonizado algunas de las jugadas más peligrosas del equipo, como se vio en los goles ante Austria y en la forma en que Oyarzabal supo encontrar espacios gracias a los movimientos del lateral.
En el partido ante Francia, aunque su papel fue más conservador por la exigencia del rival, volvió a dejar una imagen de seguridad y concentración. En una de las acciones más importantes del encuentro, logró cortar un disparo de Mbappé que llevaba dirección de gol, desviando el balón en el último momento y frustrando una oportunidad clara para los franceses. Más de 450 minutos sin ser regateado en el Mundial lo convierten en un auténtico muro por el costado izquierdo. Su rendimiento ha dado tranquilidad al resto de la defensa y ha sido clave para proteger la portería de Unai Simón en partidos de máxima exigencia. La fiabilidad y el carácter competitivo que ha mostrado confirman su condición de pieza fundamental en el esquema de España y justifican la confianza depositada en él tanto por su club como por la selección.
Fuente: Infobae