Jermall Charlo vuelve al ring después de pelear contra sí mismo

Selección: Australia

Jermall Charlo vuelve al ring después de pelear contra sí mismo

Jermall Charlo construyó una carrera perfecta y luego empezó a borrarse de los titulares del boxeo. Mientras otros campeones llenaban calendarios, el invicto de Houston aparecía una noche, demolía a alguien y volvía a desaparecer. Desde 2020 apenas ha peleado cuatro veces. En una industria que vive de presencia, Charlo se convirtió en una figura intermitente, casi fantasmal, como si el deporte sólo lograra recuperarlo por temporadas.

El 26 de julio de este año volverá a subir a un ring en Australia, dentro de la cartelera encabezada por Errol Spence Jr. y Tim Tszyu. Todavía no tiene rival confirmado, aunque el regreso importa más que el nombre de la esquina contraria. Charlo lleva años peleando otra cosa.

Su récord permanece intacto con 34 victorias y 23 nocauts. Ninguna derrota. Ninguna caída oficial. Aun así, su trayectoria reciente tiene el aspecto de un campeón suspendido en el tiempo. Peleó en mayo de 2025 y noqueó a Thomas LaManna en seis asaltos. Antes de eso había pasado más de dos años y medio fuera del encordado. En abril anunció un retiro inesperado. Semanas después ya hablaba de volver. Su carrera se mueve como un electrocardiograma.

Durante mucho tiempo el boxeo interpretó sus ausencias como desorden, apatía o falta de disciplina. Charlo terminó desmontando esa lectura cuando habló abiertamente de depresión, trastorno bipolar, abuso de alcohol y aislamiento. Lo hizo en 2023, en una conversación con el New York Post que rompió el molde habitual del campeón invulnerable.

“La depresión, la confusión de identidades, los cambios bruscos de humor son impactantes”, confesó Charlo. “Lidiar con todo tipo de casos de trastorno bipolar, estar solo, pensar que aislarse del mundo te va a ayudar. Pero necesitas poder hablar con alguien y que te ayude a superar lo que sea que estés atravesando”.

El relato resultó extraño dentro del boxeo porque casi nunca existe espacio para la fragilidad. El deporte vende dureza incluso fuera del ring. Los peleadores suelen ocultar dolores físicos por miedo a perder una pelea o un contrato. Mucho más un dolor que no aparece en radiografías.

“Sientes que todo el mundo está en tu contra, da igual si vas en Uber, en taxi, o donde sea, todo el mundo está en tu contra”, dijo Charlo. “No sé por qué me sentía así. No me daba cuenta de que algunas personas no estaban en mi contra, simplemente era lo que sentía en ese momento y le di la espalda al mundo entero”.

Mientras Saúl Álvarez dominaba la conversación global y nombres como Terence Crawford o David Benavidez ocupaban las grandes noches, Charlo quedó atrapado en un limbo extraño. Demasiado talentoso para desaparecer del todo. Demasiado ausente para mantenerse en el centro de la escena.

Su carrera llegó a parecer un archivo congelado. Fue campeón mundial superwelter de la FIB y después monarca mediano del CMB. Derrotó a Austin Trout, Julian Williams y Sergiy Derevyanchenko. Tenía potencia, velocidad y una agresividad natural que lo proyectaban hacia las peleas más lucrativas de la década. Pero el boxeo siguió avanzando sin él.

Hubo episodios que alimentaron la sensación de caos. Caleb Plant le dio una bofetada detrás del escenario durante el fin de semana de la pelea entre Spence y Crawford en Las Vegas. Después vino el retiro temporal. Luego la cancelación ante Armando Resendiz. Más tarde el regreso otra vez. Cada noticia parecía parte de una carrera desenfocada.

Ahora han anunciado que reaparece en Australia junto a Spence, otro boxeador marcado por accidentes, derrotas y reconstrucciones. Ambos entrenan bajo Ronnie Shields en Texas. Ambos intentan recuperar terreno en una generación que cambió mientras ellos estaban detenidos.

🥊 Announced: Jermall Charlo will return to the ring on the undercard of Errol Spence vs Tim Tszyu on July 25th in Australia, opponent TBC. pic.twitter.com/MfxrAJq7kS

“Mi paciencia ha crecido mucho más ahora”, aseguró Charlo. “Empiezo a sentirme mucho mejor. Con la mente clara, no intento manipular las cosas con la bebida y el abuso del alcohol, o las drogas”.

A los 36 años todavía aparece en los rankings de la AMB y del CMB. Sigue invicto. Sigue siendo un nombre atractivo para peleas millonarias contra Canelo Álvarez o Caleb Plant. Pero el regreso ya no parece una cuestión de cinturones. La pelea más importante quizá ocurrió lejos de las cámaras, cuando entendió que el aislamiento no lo estaba salvando de nada.

“Cuando estás contra las cuerdas, cuando empiezas a sentir dolor o caes de rodillas, miras a la gente que sabes con certeza que te va a ayudar a levantarte”, dijo Charlo. “Tener un buen equipo a tu alrededor es el mejor apoyo”.

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Fuente: AS.com