La selección argentina buscará el bicampeonato Mundial para coronar un ciclo que ya quedó en la historiaPor Juan José Ciceri
Selección: Argentina
(Desde Estados Unidos) Hoy no será un día más para vos. Tampoco para mí que estoy escribiendo este artículo. No lo será para aquellos que vieron los tres títulos que logró la Selección. Los que celebraron en Buenos Aires y todo el país viendo los goles de Mario Kempes para el título del 78. O los que disfrutaron con la hazaña de Diego Maradona en México 86 y, 36 años más tarde, se les paró el corazón cuando Kolo Muani quedó mano a mano con Dibu Martínez en la previa de los penales que nos dieron la tercera estrella en Qatar 2022. Hoy, desde las 16 (hora argentina), la selección argentina buscará agrandar su leyenda como el mejor ciclo en la historia albiceleste en la final del Mundial ante España en la sede de Nueva York-Nueva Jersey.
Aunque el enunciado parezca impactante, también lo es el camino que llevó adelante este grupo de jugadores y el cuerpo técnico. Está claro que los futbolistas fueron cambiando con el paso de los años, pero una base se instaló para conducir a la Albiceleste a un proceso de lo más ganador. Y la bandera del plantel siempre llevó la número 10 en la espalda y la cinta de capitán en su brazo izquierdo. Lionel Messi tuvo que esperar hasta el final de su legendaria carrera para conseguir los máximos logros colectivos. Claro, llenó la repisa de su casa con los ocho Balones de Oro y tantísimos premios individuales más, pero nada le importó más al astro rosarino que “lograr algo con la Selección”. Esa frase que escuchamos durante años, y que lo llevó a renunciar al combinado nacional hace justamente 10 años, y quebró el maleficio con aquel gol de emboquillada de Ángel Di María ante Brasil en la final de la Copa América 2021 en el mítico Maracaná.
Y a partir de ahí, la Argentina de Lionel Scaloni pareció un equipo imbatible. Goléo a Italia en la Finalissima que se jugó en Wembley como la entrada para el plato principal del ciclo, que fue la coronación en la Copa del Mundo de Medio Oriente. Y no conformes con esos logros, repitió el título como monarca de América tras batir a Colombia en la definición de la Copa América 2024 que se jugó en territorio estadounidense. Con esos laureles colgados en el cuello fue que el seleccionado desembarcó en Norteamérica para disputar el Mundial más grande de todos los tiempos. Y a pesar que algunos pensaron que este equipo había agotado la nafta en el tanque, todo lo contrario. Redobló la apuesta e impuso respeto tras varios comentarios maliciosos sobre ayudas arbitrales y un juego sucio que sólo ven los que quieren pisar barro en una cancha seca.
Argentina pasó sin sobresaltos la primera ronda. Con triunfos claros a Argelia (3-0), Austria (2-0) y Jordania (3-1) con un Messi pletórico, a partir de la fase eliminatoria se vio, tal vez, la versión más emocionante de este conjunto desde que Scaloni tomó las riendas de la Mayor luego del descalabro en el Mundial de Rusia 2018. Con el corazón en la mano jugaron estos futbolistas en lo que va de las series mano a mano. Así fue como se sobrepusieron en dos ocasiones a que Cabo Verde empate el partido hasta que llegó el 3-2 gracias a un cabezazo de Cuti Romero. Y sí ahí sufrimos, qué decir del duelo ante Egipto en Atlanta.
Para sorpresa del mundo, cuando faltaban 10 minutos más el tiempo adicional, Argentina estaba 0-2 ante el conjunto de Mo Salah. Y fue allí cuando, en una remontada que tendrá un lugar privilegiado en los libros de la historia de los Mundiales, la Selección dio vuelta el resultado antes de llegar al suplementario para ganar mucho más que un partido de fútbol. Sin dudas, eso fue otro mensaje para todos los que pensaban que este equipo no tenía el mote de candidato para ganar el Mundial. A continuación, el rival fue Suiza, que sorprendió al eliminar a Colombia en octavos de final.
Ya entre los ocho mejores de la Copa del Mundo, el gol tempranero de Alexis Mac Allister parecía que iba a darle tranquilidad al combinado nacional. Pero el empate faltando poco fue un golpe al mentón para despabilar a un equipo que nunca se da por vencido. Nunca. Esa palabra no existe en el diccionario de Scaloni y su cuerpo técnico. Mucho menos en los que entran a la cancha con la celeste y blanca. Hasta que en el minuto 112, Julián Álvarez frotó la lámpara y metió un gol antológico para volver a tomar ventaja en el marcador. Fue Lautaro Martínez el que decoró el resultado para volver a posicionar a los campeones del mundo entre los cuatro mejores del planeta fútbol.
A pesar de tamaño logro en Mundiales consecutivos, las críticas empezaron a aparecer por el juego del equipo. Del otro lado, la Inglaterra de Harry Kane y Jude Bellingham llegaba al clásico como favorita a lograr el pase a la final. Al menos para varias viejas leyendas que se pasearon por los medios británicos apuntando contra la selección sudamericana. Y como ya sucedió en otras ocasiones, cuando el tiburón huele sangre, es mejor salir del mar.
El gol de Gordon sorprendió a una Argentina que se mostraba con mejor juego en el inicio del segundo tiempo. ¿Q
Fuente: Infobae