Para siempre en el corazón del fútbol argentino: Gracias Selección Argentina por hacernos creer otra vez
Selección: Argentina
No pudo ser esta vez. El sueño del bicampeonato mundial quedó a un paso, pero el recorrido de esta Selección trasciende cualquier resultado. El equipo conducido por Lionel Scaloni volvió a instalar a la Argentina en la cima del fútbol mundial, disputó su segunda final consecutiva y confirmó que esta generación ya ocupa un lugar de privilegio entre las más grandes que vistieron la camiseta celeste y blanca.
Desde que comenzó este ciclo, el seleccionado recuperó algo mucho más profundo que los títulos. Recuperó una identidad, un sentido de pertenencia y una manera de competir que volvió a enamorar al pueblo argentino. Con trabajo, humildad, compromiso y una convicción inquebrantable, este grupo construyó una era que parecía imposible de repetir.
Lionel Messi fue el faro futbolístico y emocional, pero detrás suyo apareció un plantel que siempre respondió cuando el desafío lo exigió. Enzo Fernández, Lautaro Martínez, Julián Álvarez, Cristian Romero, Alexis Mac Allister, Rodrigo De Paul, Emiliano Martínez y tantos otros sostuvieron una estructura que jamás dejó de creer, incluso en los momentos más difíciles.
Scaloni fue el gran arquitecto de esta obra. Con perfil bajo, decisiones valientes y una conducción inteligente, transformó un equipo golpeado en un seleccionado respetado y admirado en todo el planeta. Bajo su conducción, la Argentina volvió a acostumbrarse a competir por todo, sin renunciar nunca a sus convicciones.
Los títulos conquistados ya forman parte de la historia. La Copa América, la Finalissima y el Mundial de Qatar cambiaron para siempre la dimensión de este ciclo. Pero también quedará para el recuerdo la manera en que este grupo defendió cada camiseta, cada pelota y cada ilusión de millones de argentinos.
El fútbol siempre ofrece revancha y también deja cicatrices. Esta derrota duele, porque el objetivo estaba al alcance de la mano. Sin embargo, hay equipos que son recordados únicamente por las copas que levantan, y hay otros que permanecen para siempre por lo que representaron.
Esta Selección pertenece a ese segundo grupo.
Porque entregó todo. Porque nunca dejó de competir. Porque volvió a poner a la Argentina en lo más alto del mundo. Y porque, mucho tiempo después de que sus protagonistas abandonen las canchas, seguirá siendo recordada como una generación que hizo inmensamente feliz a un país entero.
Fuente: AFA