Lautaro Martínez y un gol que ya pertenece a la historia de los Mundiales
Selección: Argentina
Hay futbolistas que construyen su legado con una montaña de goles. Otros lo hacen con un puñado de apariciones imposibles de olvidar. Lautaro Martínez pertenece a ese segundo grupo. Porque cuando el escenario exige una respuesta inmediata y el margen de error desaparece, el delantero argentino suele aparecer donde más daño hace: dentro del área. La semifinal frente a Inglaterra volvió a demostrarlo. Cuando el reloj marcaba los 81 minutos, Lionel Scaloni decidió mandar al "Toro" a la cancha en reemplazo de Nicolás Tagliafico. Argentina buscaba con desesperación el empate después del gol inglés y necesitaba una referencia más en ataque para acompañar a Lionel Messi y Julián Álvarez. Once minutos después llegó el instante que quedará grabado para siempre. Con el marcador igualado 1-1 y el partido encaminándose al tiempo suplementario, Messi encontró un espacio por el sector derecho, llegó hasta la línea de fondo y levantó un centro perfecto con su pierna menos hábil. Lautaro leyó la jugada antes que nadie, atacó el espacio entre los defensores ingleses y conectó un cabezazo imposible para el arquero. El balón terminó en la red y el Mercedes-Benz Stadium explotó. El 2-1 no solo significó la clasificación argentina a la segunda final consecutiva de una Copa del Mundo; también dejó una de esas imágenes que quedan para siempre en la memoria de los Mundiales. La particularidad vuelve todavía más extraordinaria la acción: Lautaro Martínez tocó una sola pelota desde que entró hasta que marcó el gol. Entró a los 81 minutos y su primer contacto con el balón fue el frentazo que terminó dentro del arco inglés. Una eficacia absoluta para un delantero acostumbrado a decidir partidos importantes. No fue la primera vez que el atacante del Inter apareció en una instancia decisiva. A lo largo del ciclo de Lionel Scaloni se convirtió en uno de los futbolistas que mejor entendió el valor de cada oportunidad. Nunca necesitó demasiadas intervenciones para cambiar el rumbo de un encuentro. En Atlanta volvió a hacerlo. Un ingreso, un toque, un gol. Y una clasificación que ya forma parte de otra noche inolvidable para la Selección Argentina.
Fuente: AFA