Padre de desaparecido le pide a la Selección Mexicana que alce la voz por las personas que faltan en el paísPor Juan Castillo
Selección: México
Gustavo Hernández, padre de Abraham Zeidy Hernández del Razo, desaparecido desde 2024 en Nuevo León, entregó este 16 de junio una carta a la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) en la que pidió a los jugadores del Tri que usen su voz para visibilizar la crisis de desapariciones en México.
Hernández, pintor de profesión, acudió al Centro de Alto Rendimiento (CAR) de la FMF, ubicado en la alcaldía Tlalpan, al sur de la Ciudad de México, y compartió el momento en sus redes sociales.
En la misiva, el padre buscador señaló que en el país hay más de 133 mil personas desaparecidas que todos los días son buscadas por sus familias.
Dejó en claro que no le pide a los seleccionados resolver un problema institucional, sino acompañar con su voz a quienes llevan años buscando a sus seres queridos.
La carta llegó en un momento en que el mundo tiene los ojos puestos en México por el Mundial de futbol y Hernández reconoció que esa atención internacional era precisamente la razón para escribirla.
Hernández relató que durante las últimas semanas miles de familias buscadoras llevaron su búsqueda a las inmediaciones de los partidos mundialistas.
Señaló que estuvieron afuera del Estadio Ciudad de México cuando la selección venció a Sudáfrica y describió que en esas movilizaciones fueron recibidos por granaderos y grupos de choque que les impidieron llevar mantas a los estadios y que arrancaron las fichas de búsqueda de sus seres queridos.
El padre buscador señaló que esos intentos buscaron convertir el amor de las familias en enfrentamientos violentos para desacreditarlas.
Además, afirmó que el amor de padres y madres buscadores nunca respondería a la violencia, y que seguirían buscando “con paz y amor” sin importar las presiones. Hernández escribió que aunque quisieran empujarlos a ese camino, las familias siempre caminarían con la fe y la esperanza de encontrar y abrazar a sus hijos.
La represión, según el relato, no fue un hecho aislado. Cada vez que las familias intentaron llevar la búsqueda de sus hijos a las cámaras que cubrieron el Mundial, encontraron obstáculos. Para el padre buscador, esa reacción de las autoridades fue una muestra de que el gobierno intenta ocultar y silenciar todos los días la crisis humana que representan las desapariciones en el país.
Tras entregar la carta en el CAR, Hernández publicó un mensaje en X en el que resumió el sentido de su visita.
“Hoy le vine a entregar a la selección mexicana de futbol una carta”.
Escribió, y dirigió sus palabras directamente a la cuenta oficial del Tri: “Los ojos del mundo están sobre ustedes, les ruego que ocupen su voz y su corazón para que todos conozcan los nombres y la historia de nuestros hijos desaparecidos.”
En la misma publicación, el padre buscador evocó a su hijo con una imagen concreta: “Si mi muchacho estuviera aquí, les juro que gritaría sus goles y celebraría sus victorias como siempre lo hacía.”
El mensaje cerró con una petición de tres palabras: “Ayúdenos a encontrarlos.”
En la carta, Hernández reconoció que los jugadores del Tri son referentes para millones de mexicanos y que cada partido, cada mensaje y cada gesto suyo tiene un peso profundo en la conciencia del país. Les pidió que en ese momento en que el mundo observa a México aprovecharan ese lugar para señalar la desaparición de personas como una de las heridas más profundas que enfrenta el país.
El padre buscador describió a los seleccionados como embajadores con acceso a micrófonos a los que la voz de las familias buscadoras no logra llegar.
Un pronunciamiento en favor de las familias buscadoras, escribió Hernández, enviaría una señal poderosa.
Asimismo, les pidió también que le exigieran al gobierno que rompa con la impunidad, que solicitaran a las autoridades no reprimir las manifestaciones de las familias buscadoras y que llamaran a los aficionados a entender y abrazar la búsqueda.
El padre buscador también compartió su historia personal para ilustrar el peso de la búsqueda. Dejó su trabajo, su ciudad y su comunidad para dedicarse a tiempo completo a encontrar a su hijo Abraham Zeidy. Escribió que su mayor anhelo no era solo ver a la Selección campeona, sino verla ganar con su hijo de regreso en casa, “haciéndole las hamburguesas que me gustaba hacerle antes de que lo desaparecieran”.
Fuente: Infobae